UNA HISTORIA REAL

on miércoles, 18 de febrero de 2009

Me llegó un mail con esta fantástica historia, espero les guste y es para pensar en la indiferencia en que estamos todos con tantas cosas y problemas que envuelven nuestro pensamiento y nos sumergimos en preocupaciones de tantas noticias y acontecimientos que leemos y vemos en los medios, además de la rutina diaria que hace que nos pasamos de largo sin percatarnos muchas veces de nuestro entorno donde también hay cosas hermosas, espero y disfruten de este mini relato.
El violinista

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero.
Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos. Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.
Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.
En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.
Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario "The Washington Post" como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado? Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?

4 comentarios:

Hector dijo...

Muy buena historia Irasema, pero también me da risa pensar en algunos que pagaron los cien dolares del concierto tu crees que les daría coraje enterarse que toco gratis en la estacion del metro?

Anónimo dijo...

BONITA HISTORIA....
SILVIA M.

manolomachin dijo...

En lo personal, cada vez que puedo voy a conciertos (tu sabes de esa aficion mia). Una cosa que he detectado, es que mucha gente que va lo hace por snobismo, porque les da "caché", aunque ya estando adentro se aburren de lo lindo, y muchos se van antes de que termine. Ademas, pues tambien busco la oportunidad de ir a los conciertos que son gratis, y en esos no ves a mucha gente que va a los que cobran, y que dicen que "les gusta la buena musica", aunque la calidad es muy similar (a veces son las misma orquestas: la sinfonica de chihuahua, la de la UACH, la de la UACJ, la Sinfonica de El Paso, etc). Por ejemplo, en el ciclo de "Musica bajo las estrellas", que es en el Chamizal del lado americano, es gratis, y el Domingo que se presenta musica clasica, ves mas gringos que juarenses; mi pregunta es: donde estan todos los juarenses que pagan 30 dolares por ir al teatro a oir esa misma orquesta?

Irasema dijo...

Lo que pienso es que lo que NO nos cuesta $$$$, no lo sabemos valorar, en el mes de Octubre fuimos a algunos conciertos en el Teatro de la Cd. eran presentaciones gratuitas (no recuerdo si por parte del gob. municipal o estatal) y siempre se vio con muy poca audiencia, y no creo que sea por falta de difusión. Esto no aplica para la música popular esa casi siempre tiene demanda de público, sea gratis ó no.